Una misma perspectiva histórica, distintas etapas de aprendizaje
Al estudiar Bach o Vivaldi, un alumno puede relacionar el pulso de las danzas con la articulación y el fraseo. Los criterios históricos se introducen mediante recursos técnicos a su alcance.
Al preparar un concierto de Mozart, una sonata de Bach o música de cámara, un violinista más experimentado puede explorar las convenciones de articulación, el uso de los adornos y la relación entre armonía, retórica y fraseo.
La perspectiva histórica es la misma. Lo que cambia son las exigencias técnicas y la profundidad con la que podemos abordar cada cuestión.
Orientación clara, sin una versión única
No enseño el estilo barroco o clásico como si existiera una única versión correcta que todos los violinistas debieran reproducir.
Puedo mostrar una articulación, explicar su fundamento histórico o corregir un gesto que dificulte la frase. Después probamos alternativas y escuchamos qué cambia.
Explico, demuestro y corrijo para que cada alumno comprenda lo que escucha y sepa aplicar estos criterios por sí mismo.
Dónde encaja esta enseñanza
Se trata de una enseñanza especializada del violín, pero no está reservada a intérpretes avanzados ni a quienes ya tienen formación en música antigua.
Parto de la técnica y el repertorio de cada alumno. El pulso de una danza, una articulación o el fraseo pueden estudiarse con diferentes niveles de dificultad. Profundizamos a medida que progresa el violinista, también con un violín moderno.
Estas clases se dirigen a violinistas que ya tienen cierta experiencia: estudiantes, aficionados adultos e intérpretes avanzados. Los une el interés por el Barroco o el Clasicismo y por comprender cómo sus convenciones pueden enriquecer lo que tocan.



